Me quiero ir de aquí, no hay nada que hacer. O sí lo hay, pero en balde, como todo en esta ciudad. Sabes lo que es un beso negro, niña que se cree liberada e hipersexuada, pero… ¿sabes lo que es un beso blanco? Lo que le haces cada sábado a los imbéciles que te follan. Pero a mí no me vas a vacilar, porque tengo más dignidad que tú.
El caso es que voy a salir de aquí, tarde o temprano. Voy a irme lejos, a la montaña. La ciudad de los nazaríes me llama, y sé que acabaré allí tarde o temprano.
Lo dicho: aquí no hay nada que hacer. Ya no.
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